Mi padre estuvo 21 años con Metformina, Glibenclamida y al final insulina para la diabetes.
Los medicamentos lo destruyeron por dentro antes de que el azúcar terminara de matarlo por fuera.
Yo me negué a seguir ese mismo camino. Y para cuando termines de leer esto, vas a estar furioso. Como yo lo estuve.
Empezó con Metformina 850mg. Su médico del Centro de Salud de la Seguridad Social le dijo que era "para controlar el azúcar", que con dieta y la pastilla iba a estar bien.
A los dos años ya tomaba Glibenclamida también. Después le sumaron Januvia y Glimepirida cuando la A1C no bajaba.
A los doce años empezó la insulina NPH. Tres inyecciones diarias en el abdomen. Moratones azules permanentes.
Mi madre decía que era como ver al hombre con el que se casó apagarse poco a poco.
21 años cambiándole medicamentos y subiéndole dosis.
Y ni una sola vez alguien le preguntó por qué sus células dejaron de responder a la insulina en primer lugar.
Murió hace cuatro años a los 71. Ciego del ojo derecho por retinopatía. Sin tres dedos del pie. En diálisis cuatro veces por semana.
Su azúcar "controlada" en papel. Pero sus órganos por dentro destruidos por dos décadas de medicamento que nunca tocó la causa real.